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El objetivo de este blog es unicamente difundir la palabra de Dios y proveer un medio sencillo y practico para ayudarnos unos a otros a crecer y mantenernos firmes en la fe que nos dejo Jesucristo, el Hijo de Dios.

¿Ignorancia, olvido o negligencia?

¿Ignorancia, olvido o negligencia?

Ignorancia (1): Carencia de instrucción, falta de conocimiento.

Si eres una persona que no conoce de Jesús ni de la Biblia, este es un buen momento de hacer un alto y tomar la Biblia, leerla estudiarla y buscar la ayuda de alguien para que te oriente y saque todas aquellas dudas con que vayas encontrando  en tu lectura.

Olvidar (1): Perder el recuerdo, no pensar en una cosa, falta de memoria.

Ahora bien, como “buen cristiano”, quizás se te olvida por momentos que debes dar un buen testimonio y a veces cometes pequeños errores; debes orar y pedirle al Señor fuerza para no caer mas, arrepintiéndote de todo corazón.

Negligencia (1): Abandono, descuido, omisión; falta de aplicación o de exactitud.

Pero quizás tú seas de los que aún teniendo el conocimiento pleno de Jesús, Su Palabra, aun teniendo años de estar en la iglesia, ya sabes lo bueno y lo malo; pero aun así te vale poco y haces lo que se te venga en gana.

2 PEDRO 1:12..15

Por esto,  yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas,  aunque vosotros las sepáis,  y estéis confirmados en la verdad presente. Pues tengo por justo,  en tanto que estoy en este cuerpo,  el despertaros con amonestación; sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo,  como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.

Cuantos de nosotros por la mañana del domingo vamos a la iglesia y por la tarde comparten con los amigos de la colonia una cerveza y un par de cigarros; Cuantos luego de leer la Biblia vamos a fornicar o a ver pornografía; eres de los que orando, pidiendo misericordia y llorando lagrimas de dolor continúan con una vida de holgazanería,

 

de  chismes, escondiéndote en tu casa sin querer compartir la vida con tu familia.

Tú, que con tanta majestuosidad de negligencia, te dices llamar cristiano y que sigues ultrajando con palabras a los demás, tú que llamándote hijo de Dios no dejas tu soberbia y altanería, no con palabras, sino con esa arrogancia; ese que pide parecerse al Varón Perfecto cada día y que practica la violencia familiar; ese que pide misericordia, pero sin embargo el no la tiene cuando alguien le pide ayuda ni siquiera tiene la humildad de decir un par de palabras de aliento o consuelo.

No debemos olvidar la enseñanza que Jesucristo nos dejo con su propia vida, con su actuar y convivir con la gente, su rectitud y perfección, sin discriminar a nadie.

Jesucristo con mucha inteligencia, moderación y sencillez siempre tenía una respuesta a cada pregunta que le hacían, buscando ridiculizarlo o ponerlo en contra de la gente, sin embargo nunca lo lograron. Nosotros no podemos olvidarnos que Cristo murió por nosotros y de una sola vez pago nuestros pecados y nos dio vida eterna con su Sangre preciosa; no podemos seguir en esa vida de juego entre “creo y no creo”, como cristianos debemos ser fuertes y valientes, mantenernos firmes y alejarnos de una vez por todas de esos malos hábitos, si los demás lo hacen tu debes evitarlo.

 Dios te bendiga.

(1)     Diccionario Enciclopédico Larousse