UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO
Cuando uno de mis dos hermanos o yo nos encontramos en algún apuro o queremos contar algo bueno que nos haya pasado, rápidamente nos hablamos por teléfono para comunicar lo sucedido; unidos, aunque no físicamente, nos damos apoyo en los momentos difíciles o celebramos de una manera peculiar el triunfo logrado de cualquiera de nosotros; pero lo mas importante es cuando nos encontramos en problemas y rápidamente sin pensarlo nos ayudamos de todas las formas posibles; con la ayuda de Dios y nuestra unión fraternal logramos salir siempre adelante, logrando como hermanos de sangre agradar al Señor con nuestra sincera amistad y el amor entre hermanos.
1 TIMOTEO 2:1-4
Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
La invitación que nos hace el Señor a que estemos en oración constante por nuestros hermanos espirituales es muy importante, no solo por el hecho de hacer peticiones y compartir con ellos nuestros malos o buenos momentos, sino porque es de mucho agrado para Dios la buena convivencia y la relación entre hermanos al lado de nuestro Padre.
Lastimosamente la hermandad y solidaridad no se ve mucho, en nuestros días hay un dicho muy común: “sálvese quien pueda”. Es penoso que no solo no ayudamos, sino que algunos hasta se burlan del mal ajeno y se aprovechan de la desgracia de los demás; tampoco con sentir lastima no se ayuda mucho que digamos, es importante que expresemos nuestra empatia pero sobre todo que lo demostremos con nuestra actitud, no basta con decir que lo sentimos o ser espectadores de cómo se hunde nuestro hermano; no esta en nosotros juzgar a nadie, eso dejémoselo a Dios, solamente oremos, demos aliento y ayudémonos unos a otros.
Pongamos en practica las lecciones que Jesús nos enseño, esa hermandad, cariño y amor entre hermanos, no por conveniencia, sino por amor al prójimo para gloria y honra de Dios.
Dios te bendiga.