UN CRISTIANO SOLO DE PALABRAS
Debo confesar que una de las personas mas integras, aunque no perfecta, que he conocido, ha sido la Niña Gloria, que además tengo la bendición y el privilegio enorme que sea mi madre. Podría decir muchas cosas fantásticas de ella, y no porque sea mi madre, siempre nos inculco los buenos principios, aunque a su manera. Sin embargo nunca tuvimos una verdadera enseñanza cristiana, no leíamos la Biblia y simplemente nos decía que Dios estaba en el cielo, pero yo, como todo buen necio, confiaba mucho más en mis sentidos, en lo que podía ver, sentir o imaginar, era mi sentido común el que predominaba y guiaba para tomar decisiones, en pocas palabras solo creía en mí.
FILIPENSES 3:1-6
Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
Muchos se jactan que nacen en hogares cristianos, y creen que eso es suficiente para agradar al Señor, piensan que con memorizar versículos bastará para entender y agradar a Dios; sin embargo se olvidan de algo muy importante: obediencia, humildad y servicio a Dios.
La fe en Cristo no es un slogan para utilizar en una tarjeta de presentación, el cristianismo tampoco es un disfraz que voy a ponerme para que todos me vean y digan, “allí va un buen cristiano”; el hecho que mi madre haya sido una persona honorable, no significa que yo lo sea, solo por el hecho de decir que soy hijo de la niña Gloria, aunque físicamente nos parezcamos, debo demostrar que soy igual a ella con mis actitudes, rectitud e integridad; como cristiano debo reflejar a Jesucristo en mi vida, no solo decir que creo en El o que soy hijo de Dios, tengo la obligación de comportarme íntegramente tal como nos enseño Jesús; nunca seremos perfectos como nuestro Señor, pero El vera en nuestros corazones que luchamos día a día con sinceridad contra toda tentación, haciendo cada día una victoria para su Gloria y Honra.
Todos sabemos como es este mundo materialista y perdido, tenemos la necesidad como parte de la sociedad de prepararnos académica, intelectual y profesionalmente, pero eso no significa que vas a entregarte al mundo, confiar mas en tu intelecto y olvidarte de Dios, a El lo debes poner ante todo, no con rituales legalistas o religiosos, sino dar un buen testimonio, estudiar su Palabra, servir con fervor todos los días y mantener una comunicación constante por medio de la oración. Dios te bendiga.