UN COMPROMISO, UNA OFRENDA
Ana era una mujer que deseaba tener hijos, pero no salía embarazada, esta lloraba mucho y le pedía a Dios por la bendición de ser madre.
1 Samuel 1:11
E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.
Cuando nos encontramos atribulados, tristes, desesperados; le pedimos a Dios y nos comprometemos a cambiar nuestra vida, a ser diferentes y no cometer más errores si El nos ayuda. Debemos tener mucho cuidado en lo que ofrecemos, debemos cumplir siempre nuestros compromisos, pues Dios es fiel y no cometa el error de olvidarse de lo que ha prometido hacer. La responsabilidad es una cualidad muy importante que debemos cuidar, no solo en nuestra vida espiritual sino que en todas las actividades seculares que nos rodean, con nuestra familia, amigos y demás personas alrededor. Cuando alguien adquiere un compromiso con nosotros, esperamos que esta persona cumpla y exigimos, pero a veces no nos gusta que nos exijan y no tomamos importancia al cumplimiento del contrato adquirido. Así como exigimos a nuestros hijos, así debemos cumplir nosotros con ellos; así como exigimos a nuestra pareja, así debemos cumplir nosotros antes para luego poder exigir y tener la solvencia moral de poder demandar nuestros derechos después de haber realizado nuestras obligaciones.
Buen día, Dios te bendiga.