UN BUEN EJEMPLO
Los adultos deseamos para las nuevas generaciones un buen futuro, intentamos darles lo mejor , una educación en buenos colegios y que estén al día con la tecnología y la moda, pero desgraciadamente buenos hábitos como el respeto a los demás, ayudar en la casa y ser personas serviciales, ser niños y niñas que sepan ahorrar para prevenir y cubrir cualquier contratiempo económico; esto y muchas cosas mas que me imagino estas pensando en este momento, no se los enseñamos, pero lo peor es que muchos de nosotros ni siquiera los practicamos; que conste no estoy diciendo que ser buen padre o madre sea cosa fácil.
1 Tesalonicenses 1:6-10
Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.
Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.
Para poder enseñar a los hijos y las futuras generaciones es importante enseñarles con el ejemplo, no basta con solo decirles que tienen que hacer y como lo deben hacer, sino que es sumamente importante vean que nosotros lo hacemos.
Como seria posible que las nuevas generaciones sean mas limpias y ordenadas, si no les enseñamos a botar la basura en su lugar; como esperas que tu hijo sea una persona humilde y respetuosa si lo único que ha visto en ti es prepotencia, gritos y palabras soeces; como puede ser que tu hijo aprenda buenos valores morales y cristianos si tu actitud deja mucho que desear ante las cosas de Dios viviendo una vida desenfrenada, pensando únicamente en tus deseos y pasiones carnales y no tienes ni siquiera un día para el Señor.
Si queremos que nuestros hijos e hijas vivan mejor, ¡enseñémosle! , pero no de palabras sino con un buen testimonio, demostrémosles con nuestra vida, con una actitud humilde que es ser hijo de Dios, para que no vean la religión como un club o como un simple ritual; así como nos enseño Jesucristo, con una vida perfecta, de la misma manera hagámoslo nosotros con nuestros hijos, démosles un buen ejemplo, siempre de la mano del Señor.
Dios te bendiga.