SENDEROS DE TRAICION (La soberbia)
Quizás uno de los peores males que podemos tener las personas, es nuestra actitud tan petulante cuando nos sentimos seguros y superiores a los demás. Lastimosamente esa forma de actuar aparte de dañar verbal, sicológica y en algunos casos hasta físicamente a otras personas va socavando nuestra propia imagen y el concepto que tiene quienes nos rodean, creando además desconfianza, temor y resentimiento en las personas que alguna vez nos ayudaron a estar donde ahora nos encontramos.
JUECES 14:10-14
Vino, pues, su padre adonde estaba la mujer, y Sansón hizo allí banquete; porque así solían hacer los jóvenes. Y aconteció que cuando ellos le vieron, tomaron treinta compañeros para que estuviesen con él. Y Sansón les dijo: Yo os propondré ahora un enigma, y si en los siete días del banquete me lo declaráis y descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta. Mas si no me lo podéis declarar, entonces vosotros me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de fiesta. Y ellos respondieron: Propón tu enigma, y lo oiremos. Entonces les dijo: Del devorador salió comida, Y del fuerte salió dulzura. Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres días.

Es probable que esto te parezca un poco absurdo y exagerado, pero aunque tu tengas una mejor preparación académica, puedas hablar mas de un idioma o seas un genio en alguna rama de las ciencias; eso no te da un cheque en blanco para poder jactarte de cuan inteligente o listo eres o burlarte de aquel que no tuvo las mismas oportunidades que tu, y auque haya sido descuido de ellos mismos el no haberse superado no significa que tu caminaras como pavo real en medio de ellos sintiéndote mejor y superior.
No juguemos con las bendiciones y dones que el Señor nos ha dado, recuerda que no hay dones pequeños, solo mentes y corazones pequeños; eres tú quien se encargara de glorificar el nombre de Dios con esa bendición que se te ha entregado, honrarlo con tu actitud y el servicio a los demás, sin caer en el error de ver de menos al prójimo, imponiendo tu soberbia. Dios te bendiga.