NO DIGAS QUE NO TE ADVERTI
Cuando los padres le dicen a sus hijas: “no salgas con esa persona, no es de fiar “o cuando dicen a sus hijos: “hijo no pierdas tu tiempo solo vagando con esos muchachos”. Uno de hijo no cree ni entiende porque lo hacen los padres; entienden hasta que ya es demasiado tarde y están metidos en algún lío.
JUECES 2:1-4 El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres, diciendo: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros, con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; mas vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto? Por tanto, yo también digo: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero. Cuando el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró.
A veces somos nosotros los padres los que permitimos que nuestros hijos tengan malas compañías; es mas, nosotros incluimos en nuestra vida amigos o personas que más que ayudarnos a nuestro crecimiento profesional, personal y espiritual nos contaminan con sus malas costumbres y actitudes;
si tuviéramos la suficiente madures y firmeza en nuestra fe cristiana no habría problema, el problema radica en que somos atraídos y sacados del verdadero Camino.
Hay que tener mucho cuidado con las amistades y personas con que te rodeas, no es que vas a ver de menos o aislarte de la sociedad, sin embargo debes tener la precaución de no caer en las garras de un vicio. No puedes permitir que personas muy allegadas a ti, aunque quieras mucho y respetes te arrastren al borde del pecado y te hundas con ellos, olvidándote de Jesucristo.
Dios nos advierte de muchas maneras los peligros y nosotros deberíamos entender y obedecer, sin embargo hacemos todo lo contrario, hacemos nuestra voluntad de la manera que se nos antoja, dejando que continuemos siendo esclavos del mundo: la moda, música, televisión, etc. Nos encanta vivir en un mundo materialista, queriendo tener mejores cosas y vernos mejor vestidos que el vecino, olvidando por completo el verdadero sentido del cristianismo, esto va más que todo para todo aquel que dice llamarse hijo de Dios, pero que se deja seducir por esas pequeñas cosas que pensamos son insignificantes pero que al final nos pierden y nos soltamos de la mano de Dios.
DIOS TE BENDIGA.