CRECIENDO FUERTES
Que felicidad cuando vemos crecer a un niño, desarrollarse y verlo convertirse en una persona sana, fuerte y cristiana, en un hombre o una mujer de provecho, sintiéndote tú como padre, muy orgulloso, porque a pesar de las dificultades económicas, de salud o incluso los problemas familiares, esta persona no solo aprovecho tu esfuerzo sino que le enseñaste además con tu actitud, con la oración y la lectura de la Biblia la obediencia, el amor y temor a Dios, haciendo de tu hijo una persona integro con mucha fe y amor en Jesucristo.
2 TESALONICENSES 1:3-5
Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.
Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.
Tu hijo no solo necesita que ganes más dinero para comprarle un juego de video nuevo, o la ropa que esta de moda o todas esas cosas de fantasía que al final mas que hacerlo feliz lo estas condenando a que sea parte del mundo materialista y consumista en que vivimos.
Debemos enseñar a nuestros hijos la vida de Jesucristo, no como un cuento de hadas y obligarlos a que ellos actúen y se comporten bien, si ni siquiera tú has podido cambiar de estilo de vida y quieres que ellos sean perfectos.
Para que un hijo crezca sano, fuerte e integro como persona, que sea un verdadero cristiano, debemos alimentarlo con buenos hábitos, hábitos que nosotros debemos practicar como el amor hacia los demás, el servicio a la gente, respetar las leyes tanto las leyes de los hombres y mas aun las leyes de Dios.
Querido amigo, hay que luchar todos los días con las tentaciones y las pruebas que se te pongan enfrente, no flaquees tan fácilmente, debemos fortalecer nuestra fe en Cristo, ¿y como lo lograras? :alejándote de todo acto pecaminoso y lujurioso; además manteniéndote cerca de Dios, practicando buenos hábitos del cristiano como son la lectura de la biblia, oración sincera y amando a tu prójimo como a ti mismo, no para que te vean los demás, sino para honrar a Dios.
DIOS TE BENDIGA.