ACEPTA Y VALORA UN REGALO
Me imagino que mas de alguna vez cuando has dado un regalo a una persona, tú esperas que esta persona lo reciba y de ser posible lo utilice lo mas pronto posible, porque quieres verle feliz, sin embargo esta persona no le toma la menor importancia, casi ignorando la amabilidad que tuviste con ese obsequio que compraste con mucho sacrificio y arreglaste con gran cariño.
COLOCENSES 2:11-15
En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
Existen muchas personas que no comprenden el hermoso regalo que Dios nos dio al enviar a su Hijo; viven tan ciegos en sus vidas seudo cristianas, donde lo único que miran son las actividades religiosas y una vida llena de rituales, creyendo que esa es la cruz que deben de llevar; existen tanta ignorancia y quizás hasta negligencia de parte nuestra conformándonos simplemente a vivir el día a día.
La sangre de Cristo es algo que no tiene precio, es algo invaluable que no sabemos agradecer y mucho menos dignificar ese hermoso sacrificio; no se trata que seremos perfectos como Jesús, sino simplemente comportarnos como verdaderos hijos de Dios.
Creo que no has entendido aun el verdadero significado el que Cristo haya muerto por ti y por mí, se necesita alguien puro, libre de pecado para que pagara y nos reemplazara en esa cruz; para liberarnos y darnos vida eterna.
No te comportes como ese malagradecido que no sabe apreciar un regalo, que no valora el sacrificio y el precio de un regalo tan grande como el de Dios, deja ese pasado atrás, deja de lamentarte de tu desgracia y levántate de una vez y deja de revolotear como una gallina, alza tus alas como el águila y vuela alto, porque por eso Cristo se sacrificó para que tuviéramos la oportunidad de ser salvos, libres de pecados; demuestra tu agradecimiento sirviendo al Señor y demos las gracias todos los días por las maravillas de la vida, las maravillas en nuestra propia vida: el hogar, la familia, trabajo, salud, alimento; pero sobre todo el milagro de Cristo que murió con todos los pecados en la cruz y resucitó como nosotros en Él.
Dios te bendiga.