VENCIENDO LAS DEBILIDADES
Concupiscencia: Deseo excesivo de los bienes materiales, especialmente por los goces sensuales. Apetito desordenado de placeres sensuales o sexuales; es la debilidad extrema que tenemos sobre algo que moralmente esta malo y que no podemos controlar y daña nuestra integridad.
SANTIAGO 1:12-16
Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis.
Cada uno de nosotros, por nuestra naturaleza pecaminosa estamos expuestos a cometer muchos errores que ofenden a Dios, quizás algunos de estos pecados sean más visibles que otros, pero nadie se escapa de pecar: Soberbia, vicios, mal carácter, pornografía, robo, alcoholismo, sexo, glotonería, vocabulario soez, etc.
Cualquiera que sea tu concupiscencia, la única forma de superarla es entregar tu vida a Dios, dejando que sea el Espíritu Santo quien te guíe, dejando de ser tu mismo, apartándote de todo aquello que se vuelve cómplice provocador para que caigas. Debes orar mucho y estar en una constante comunicación con Jesucristo y no tener ojos ni oídos para el mundo, se que suena exagerado, pero para problemas extremos, soluciones extremas; apártate de esos amigos que solo te invitan a tomar y que siempre te regalan cigarros; aléjate de esas personas que solo te incitan a decir vulgaridades; si la televisión o cualquier otro medio como el Internet es propicio para que veas pornografía, no veas mas televisión, ni películas y ya no utilices Internet, a lo mucho solo el correo electrónico. No te digo que te aísles del mundo por completo, pero si sientes que ese algo o alguien, te hace caer en el pecado, aléjate, aunque eso te parezca duro y difícil, tu cuerpo te dirá que no puedes vivir así, pero mas que alejándote del mal, estarás venciendo al diablo y sus tentaciones, pero lo mejor de todo estarás glorificando a Dios, en el nombre de Jesucristo.
Señor, toma mi ser, porque ahora declaro que mi vida eres tu, y quiero ser una ofrenda para ti, porque reconozco que tu eres Señor, porque ya no vivo yo, sino Cristo vive en mi.
Dios te bendiga.