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El objetivo de este blog es unicamente difundir la palabra de Dios y proveer un medio sencillo y practico para ayudarnos unos a otros a crecer y mantenernos firmes en la fe que nos dejo Jesucristo, el Hijo de Dios.

Los frutos de la cosecha

Publicado en 24 Junio 2009 por PALABRAS SENCILLAS in UNA CUCHARADITA AL DIA

LOS FRUTOS DE LA COSECHA

Pentecostés, del griego pentekosté (heméra) “El quincuagésimo día”, describe la fiesta del quincuagésimo día después de la pascua (Domingo de Resurrección) y pone término al tiempo pascual. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas, esta fiesta en un principio fue agrícola, pero se convirtió después en recuerdo de la Alianza del Sinaí.

 

DEUTERONOMIO 16:9-11

"Siete semanas contarás; desde el comienzo de la siega de la mies comenzarás a contar siete semanas. Entonces celebrarás la fiesta de Pentecostés a Jehová tu Dios; darás según la medida de la generosidad de tu mano, según Jehová tu Dios te haya bendecido. Y en el lugar que Jehová tu Dios haya escogido para hacer habitar allí su nombre, te regocijarás delante de Jehová tu Dios, tú con tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que esté en tus ciudades, y el forastero, el huérfano y la viuda que estén en medio de ti.

 

Quizás para muchos, Pentecostés, es una palabra que tiene más un sentido religioso, pero pierden de vista muchos detalles que podemos extraer de este evento: un mandato de Dios, el agradecimiento por las bendiciones, las promesas del Señor y el cumplimiento de estas, convirtiendo este evento simple de la historia en una verdadero milagro del Señor, presenciado por muchas personas, para algunos quizás sin ningún sentido.

 

HECHOS 2:1-4

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. Y de repente vino un estruendo del cielo, como si soplara un viento violento, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Entonces aparecieron, repartidas entre ellos, lenguas como de fuego, y se asentaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.

 

Cada uno de nosotros recibe un don, primero debemos descubrirlo y luego ponerlo al servicio de la obra de Dios, no importa cual sea el don que recibas de el Señor, lo importante es que aportes ese don y tu talento en beneficio de los demás.  Recuerda que primero debemos sembrar para luego cosechar, al cosechar podremos disfrutar de los frutos, de todas las bendiciones que el Dios ponga en nuestra vida, siempre obedeciendo y conservando nuestra actitud humilde y de mucho respeto hacia nuestro Dios.


El Señor  te bendiga.

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